Bolsonaro llamó a liberar a Brasil de la corrupción

El nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, prometió este martes en su discurso de investidura liberar al país de los males que a sus ojos lo sumieron en “la mayor crisis ética y moral de su historia”.

“Convoco a cada uno de los congresistas a ayudarme en la misión de restaurar y volver a erguir a nuestra patria, liberándola definitivamente del yugo de la corrupción, la criminalidad, la irresponsabilidad económica y la sumisión ideológica”, proclamó ante el Congreso el exmilitar, de 63 años, convertido en el 38º presidente de la mayor potencia latinoamericana, contado a partir de 1889, cuando se proclamó la República, señaló AFP.
Bolsonaro propuso un “pacto nacional entre la sociedad y los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial” para cumplir con un programa conservador en lo social, y liberal en lo económico.
“Vamos a unir al pueblo, a valorar la familia, respetar las religiones y nuestras tradiciones judeo-cristianas, combatir la ideología de género, conservando nuestros valores”, aseguró. “Brasil volverá a ser un país libre de amarras ideológicas”, sentenció.
El presidente afirmó en una arenga ante sus electores en Brasilia que su investidura marca el día “en que el pueblo empezó a liberarse del socialismo” y de lo “políticamente correcto”.
“Me presento ante todos ustedes en este día, como el día en que el pueblo empezó a liberarse del socialismo, a liberarse de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto”, proclamó tras recibir la banda presidencial del mandatario saliente Michel Temer.

Bolsonaro, electo en octubre con un programa de lucha contra la corrupción y la criminalidad, fue investido este martes en el Congreso.
Bolsonaro y su vicepresidente, el general retirado Antonio Hamilton Mourao, pronunciaron su “compromiso constitucional” ante el Congreso en Brasilia, por un mandato de cuatro años (2019-22).
Llegó al lugar en un Rolls Royce descapotable, junto a su esposa Michelle y escoltado por una guardia montada.
La comitiva avanzó por la Explanada de los Ministerios, aclamada por una multitud que pudo acceder al lugar en medio de estrictas medidas de seguridad.
Antes de iniciar la procesión, Bolsonaro ratificó su promesa de “cambiar el destino de Brasil”, en un video colgado en Twitter. 
“Pretendemos, sí, cambiar el destino de Brasil, pero para eso necesitamos seguir teniendo su imprescindible apoyo”, afirmó.
Agradeció además “a Dios por estar vivo”, en referencia a la puñalada que recibió en septiembre durante un mitin de campaña.
El exparacaidista, nostálgico de la dictadura militar (1964-1985) y con un historial de exabruptos misóginos, racistas y homófobos, asume las riendas de la mayor potencia latinoamericana, de 209 millones de habitantes.
Y lo hace con una fuerte legitimidad electoral, tras haber obtenido 57,8 millones de votos (55%) presentándose como un salvador en un país agotado por los escándalos de corrupción, la violencia y la crisis económica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Bolsonaro por su “gran discurso” de investidura, poco después de que el ultraderechisita asumiera el mando de su país.
“Felicitaciones al presidente @JairBolsonaro quien acaba de dar un gran discurso de investidura. ¡Estados Unidos está contigo!”, escribió Trump en un tuit.

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